domingo, 27 de noviembre de 2011

El Hombre que no despertaba


Era un pueblo de la india cerca de una ruta principal de comerciantes y viajeros. Acertaba pasar mucha gente por la localidad.

Pero el pueblo se había hecho célebre por un suceso insólito:

Había un hombre que llevaba ininterrumpidamente dormido mas de un cuarto de siglo. Nadie conocía la razón.

¡Que extraño suceso! La gente que pasaba por el pueblo siempre se detenía a contemplar al durmiente. ¿Pero a que se debe este fenómeno?- se preguntaban los visitantes-.

En las cercanías de la localidad vivía un eremita. Era un hombre uraño, que pasaba el día en profunda contemplación y no quería ser molestado. Pero había adquirido fama de saber leer los pensamientos ajenos.

El alcalde mismo fue a visitarlo y le rogo que fuera a ver al durmiente por si logra saber la causa de tan largo y profundo sueño.

El eremita era muy noble y, a pesar de su aparente adustez, se presto para tratar de colaborar en el esclarecimiento del hecho.

Fue al pueblo y se sentó junto al durmiente.

Se concentro profundamente y empezó a conducir su mente hacia las regiones clarividentes de la consciencia. Introdujo su energía mental en el cerebro del durmiente y se conecto con el. 

Minutos después, el eremita volvía a su estado ordinario de consciencia. Todo el pueblo se había reunido para para escucharlo. Con voz pausada, explico:

-Amigos, he llegado, si, hasta la concavidad central del cerebro de este hombre que lleva mas de un cuarto de siglo durmiendo. Cambien he penetrado en el tabernáculo de su corazón.

He busca la causa. Y, para vuestra satisfacción, debo decirnos que la he hallado: Este hombre sueña de continuo que esta despierto y, por tanto, no se propone despertar. 



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